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“El objetivo de esta revisión es adecuarnos a las necesidades planteadas por una población de personas dependientes, que va en aumento en el municipio, y mejorar la calidad de vida de nuestros ciudadanos”.

 

Seguro que todos vosotros, al leer este párrafo, habréis pensado ¡Qué bien! Quien ha hecho esta declaración de intenciones tiene claras las necesidades de sus dependientes, sabe que son cada vez más y va a tomar decisiones políticas que beneficien a esta ciudadanía…

 

Pues no. Por absurdo que parezca, nada que ver con la realidad. Este párrafo lo podéis leer al final de una carta de respuesta a mi columna como portavoz municipal socialista en el SietedíaS. Yo denunciaba, una vez más, la arbitraria decisión del señor Vinuesa de eliminar las ayudas a domicilio que venían recibiendo mayores y dependientes, en algunos casos desde hace cinco años.

 

Resulta asombroso cómo hay quien utiliza discursos de carácter social para explicar lo inexplicable. Porque, dejando la carta a un lado, el gran problema es la situación de desamparo en la que se ha quedado un buen número de vecinos de Alcobendas, por obra y gracia de una equivocada decisión del alcalde, Ignacio García de Vinuesa.

 

Intentan maquillar la realidad, pretenden hacer creer que estas personas no existen, pero las denuncias tienen nombre y apellidos. Son vecinos que recibían ayudas creadas por los gobiernos socialistas y que han dejado de percibirlas a pesar de que ahora tienen más edad, se ha agravado su discapacidad y movilidad, incluso, su patología se ha convertido en terminal y ya no pueden valerse por sí mismos.

 

Los técnicos municipales siguen siendo profesionales con una calidad laboral demostrada, sin embargo, los políticos han cambiado y tienen otras prioridades. No me cansaré de decirlo, estos políticos son de los que entienden los servicios sociales como una cuestión de caridad y beneficencia, en ningún caso como un derecho adquirido por la ciudadanía.