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Recientemente he estado en la entrega de los premios Largo Caballero, que otorga el sindicato UGT. Con ellos, premia a ciudadanos que han fortalecido la democracia desde valores de la izquierda como la solidaridad, la participación, la justicia social y la igualdad.

El histórico socialista Juan Barranco fue uno de los premiados. Barranco es un hombre que, tras muchos años de dedicación publica, sigue siendo cercano a la gente y a su realidad social, próximo a los problemas cotidianos y que busca soluciones desde la responsabilidad que ocupa en cada momento.

Alcalde de Madrid que dejó impronta y senador más votado de España, Barranco es ejemplo de compromiso y lealtad en momentos como los actuales, en los que está de moda el todo vale de la derecha, el desfalco de las arcas públicas y los informes de enemigos políticos en la Comunidad de Madrid.

No se equivoquen, en política la mayoría de los alcaldes y concejales son auténticos servidores públicos que buscan el bien de todos. Sin embargo, hace mucho daño a la democracia que un partido de gobierno descubra que tiene manzanas (o peras) podridas y que no tome medidas urgentes.

Los ciudadanos de la Comunidad de Madrid queremos que Esperanza Aguirre depure responsabilidades, sobre todo si la votaron. La democracia necesita partidos sólidos no autoritarios, porque querer controlarlo todo es peligroso. Señora Aguirre hágale un favor a su partido y a los madrileños y sea transparente, porque lo de Alberto Viejo (ex concejal del Partido Popular en Alcobendas y ex consejero de deportes) sólo ha sido un cortafuegos y la verdad siempre acaba conociéndose.